sábado, 14 de noviembre de 2009

WANG HOU

INTRODUCCIÓN

Muchas veces, al tener un niño con dificultades de comunicación dentro del aula, pueden generarse situaciones que lo pueden poner en desventaja, tales como burlas, evasiones y actitudes de rechazo por parte de los compañeros. Muchas veces esto es resultado de una falta de conciencia por parte de los alumnos para entender la situación de su compañero.

Precisamente esta historia le da la oportunidad al docente de transmitir a los niños esa consciencia y comprensión hacia su compañero sin necesidad de exhibirlo; que no es fácil para él establecer una comunicación y que, desde luego, esa situación no es su culpa, y que en lugar de recibir un trato discriminatorio, lo que necesita es ser percibido como parte del grupo, al igual que cada uno de los demás integrantes.

Conviene al docente hacer algunas modificaciones en los nombres de los niños y en la nacionalidad del niño Chino, para evitar evidenciar a alguien.

WANG HOU

Wang Hou es un niño procedente de China, un país lejano donde se habla y se escribe muy diferente a la forma en que estamos acostumbrados. Wang llegó con su familia a México ya que su papá encontró una muy buena oportunidad de trabajo y se han venido a vivir.

Por fin llegó el día lunes, y Wang necesitaba ir a la escuela, así que empezó a ir a una escuela que le queda cerca de su nueva casa; como se habrán de imaginar, Wang hablaba muy diferente, sabía muy poco de español, y a veces no se le entendía bien lo que quería decir.

Al entrar a su nuevo grupo, se sintió muy contento, pero al pasar algunos días, algunos compañeros empezaron a no querer jugar con él, ya que a veces no entendía bien las reglas de los juegos, otros niños empezaron aburlarse por su forma de hablar, por eso, a Wang le empezó a dar tristeza cuando debía ir a su escuela, porque sus compañeros lo veían como un niño raro.

Había un niño en especial que se burlaba mucho de Wang, se llamaba Luís, y le inventaba nombres muy feos como Chino Cochino, Cara de Arroz y hasta creía que era tonto porque no sabía hablar bien el español, pero no entendía que él venía de otro lugar muy diferente.

Wang le decía como podía que no se burlara, que no era tonto, que si no hablaba bien era porque estaba acostumbrado a su país China y que su nueva ciudad es algo muy nuevo. Pero Luís le seguía diciendo muchas cosas malas y no entendía a Wang.

Así siguieron algunos días y Luís seguía molestando a Wang, que poco a poco dejó de gustarle ir a su escuela. Pasando más días, se acercaba el cumpleaños de Wang, así que sus papás le dijeron que invitara a sus compañeros porque querían hacerle una gran fiesta de cumpleaños, y que tal vez así se ganaría algunos amigos.

Wang pasó una semana completa haciendo las invitaciones para sus compañeros, y dos días antes de la fiesta entregó las invitaciones, y también le dio la una a Luís, y le dijo que aunque no se ha portado bien con él, de todos modos le gustaría que fuera a la fiesta y conociera su casa.

Al fin llegó el día de la fiesta y Wang esperaba a sus compañeros, pero solamente fueron algunos de ellos, incluyendo a Luís que tenía pensado jugarle una broma a Wang, sin embargo, se llevó una gran sorpresa. Al entrar a la casa de Wang, observó una casa muy diferente a las de los otros niños, todo estaba en chino, letreros escritos en chino, lámparas chinas, tapetes, dibujos de dragones, hasta la comida era china, y claro, la familia de Wang hablaba en chino y claro, Luís no entendía y no podía comunicarse.

Cuando quería tomar agua, cuando quería ir al baño, cuando quería platicar, cuando quería hacer cualquier cosa le costaba mucho trabajo porque todos hablaban en chino, y lo mismo le pasó a los otros niños que fueron a la fiesta, pronto se empezaron a sentir mal porque se sentían en un mundo muy extraño, todo era diferente, y comprendieron que así se sentía Wang cuando empezó a ir a su nueva escuela, no era culpa de ellos, ni eran tontos, simplemente era algo muy diferente.

Al día siguiente, los niños, en especial Luís, le pidieron una disculpa a Wang y prometieron no burlarse de él otra vez ni decirle nombres feos; pasando un tiempo, los niños ya querían a Wang y no sólo eso, Wang empezó a aprender mejor el español, y los otros niños aprendieron un poco del Chino, por lo que su comunicación y amistad mejoró mucho. Wang también fue invitado a las fiestas de los demás niños y de esta forma, le volvió a gustar la escuela.

1 comentario:

Marc Giner Llenas dijo...

Hola Tony,

Te felicito por tu blog, me ha gustado mucho tu post sobre el sociograma, te lo tomo prestado para el blog de psicología y pedagogía, si hubiese algún problema me dices. Gracias,

Marc