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lunes, 5 de diciembre de 2011

LA HISTORIA DE EMILIO

INTRODUCCIÓN

Este cuento está enfocado hacia la reflexión de los alumnos acerca de la importancia de la obediencia hacia los padres (y docentes) y el respeto de reglas a seguir.

Está claro que un cuento no va a dar solución a los problemas de conducta que se presenten en un grupo por alumnos desobedientes, sin embargo, puede servir para que los niños entiendan que cuando no se siguen las reglas que se han establecido siempre habrá consecuencias, más allá del castigo, está en juego la seguridad propia y de otros, y esto es aplicable a cualquier lugar y no necesariamente a la escuela.

LA HISTORIA DE EMILIO

Emilio era un niño que no obedecía a sus padres y siempre se escondía cada vez que salían de su casa. En una ocasión fueron de día de campo cerca de un bosque y sus padres le advirtieron que no se separara porque se podía perder pero él como siempre no les hizo caso. Después de mucho correr y esconderse se dio cuenta que se había perdido y entonces gritó -¡PAPA!!MAMA!- pero nadie respondió. Asustado, se sentó en un árbol y empezó a llorar. Entonces alguien lo escuchó.


-¿Quién está ahí?- Preguntó Emilio.

-Soy un guardabosque, yo cuido este lugar, y veo que tienes un gran problema-

-Sí señor, me he perdido, porque mi papá me dijo que no me separara de él y no hice caso, ya me perdí, no sé qué hacer- Emilio siguió llorando.

-Mira niño, ya cálmate, yo conozco muy bien este lugar y puedo ayudarte a encontrarlos, pero tienes que prometer a tu papá y a tu mamá que les vas a hacer caso cuando te hablen, ahorita deben estar muy preocupados por ti-

Así, Emilio y el guardabosque empezaron a recorrer el bosque, y después de una hora, lograron encontrar a los padres del niño, quienes también lo estaban buscando.

-¡PAPA! ¡MAMA!- Gritó Emilio muy contento - Les prometo que de ahora en adelante no seré desobediente-

IMÁGENES DE APOYO

He incluido estas 4 imágenes (diseñadas a partir de la edición de otras imágenes que había encontrado hace tiempo en internet y de la mezcla de varias imágenes de niños para crear al personaje y sus posiciones) como apoyo al cuento, las imágenes aparecen en la secuencia según se está relatando la historia.






sábado, 14 de mayo de 2011

EL FANTASMA DEL NIÑO DE EL ZURQUI

Esto me sucedió hace como un año, yo vivo en Costa Rica, por aquí hay un cerro al que conocen como El Zurqui, el lugar es una montaña donde hace mucho frío por la noche.

A mi marido le gustaban los lugares así y compró una casa en esa montaña, la casa era bonita, tenía forma de cabaña y la parte de arriba era como un desván; la casa estaba rodeada de árboles y a un costado de esta vivienda había un río; para entrar había que pasar por una calle desolada que quedaba a unos 4 km de la carretera. La verdad, nunca me gustó esa casa, desde que la vi, cuando entraba daba una sensación escalofriante.

En una ocasión, como a las 3:00 de la mañana mi esposo me mandó a sacar unas cosas del  auto que estaba estacionado en el lote, yo salí como si nada, pero cuando prendí el foco para ver dentro del carro, de reojo pude notar que a menos de dos metros de mi había un niño que me miraba, estaba agachado, desnudo, con las manitas entre su cuerpo temblando; tenía el pelo lacio y largo, y una carita preciosa. Pero lo que me asustó fue que el niño se miraba morado. Pasé cerca de 20 minutos observándolo cuidadosamente, pensando si acercarme o no, y con el foco traté de enfocarlo para verlo mejor y en ese momento se levantó de su lugar muy rápidamente y de repente ya no estaba.

Hace poco me enteré que en ese lugar se contaba la historia de un niño que tenía 7 años a quien los padres lo mandaron solito a vender cajetas al pueblito, el niño aboradía el último camión en pasar, pero según cuentan, ese camión nunca pasó y el niño sufrió con el frío hasta que murió. Cuando lo encontraron, estaba en la misma posición que yo lo encontré y con ese color azul causado por el frío...

Leyenda extraída del Periódico La i, edición del  Domingo 1 de mayo del 2011.

EL ALMA DE UN NIÑO QUE TEMÍA A LA OSCURIDAD

El panteón de Belén es un cementerio antiguo localizado en Guadalajara. Dicho cementerio fue una huerta del hospital civil, pero fue convertido en panteón en 1848. Su funcionamiento duró poco menos de 50 años, pues fue cerrado el 1 de Noviembre de 1896.

La decisión fue tomada por el Consejo Superior de Salubridad de esa época. Actualmente funciona como un museo que representa parte de la historia de Guadalajara, el cual alberga unos 900 nichos de cantera rosa.

Aunque el panteón está clausurado para eventos funerarios, sigue abriendo sus puertas al páblico, sólo con el fin de apreciar su interior. Se realizar recorridos turísticos donde muestran las tumbas y se cuentan leyendas.

Entre ellas, se cuenta la historia de un niño, el cual desde los inicios de su vida tuvo un miedo extremo hacia la oscuridad; su miedo era tan fuerte que si no había luz en el lugar donde dormía, lloraba y gritaba. Así fue hasta que el niño cumplió 5 años, edad en que falleció y fue sepultado en el panteón de Belén. Sin embargo, las dificultades siguieron, ya que el velador del panteón, cada ma;ana veía el féretro del niño fuera de su tumba, por lo que debía ser introducido de nuevo en su lugar.

También se cuenta que se veía su fantasma en la puerta del camposanto tratando de llegar a la luz de la calle.

Sus padres, ante todo esto, decidieron modificar la tumba, haciendo un féretro de piedra que estuviera en el exterior, es decir afuera, para que pudiera darle un poco de luz. Allí fue puesto el cuerpo del niño y desde ese momento todo ha estado más tranquilo. Hoy en día algunas personas depositan en esa tumba algunos juguetes para que el fantasmita pueda jugar.

Leyenda extraída del Periódico La i, no cuento con la fecha de la edición.

martes, 16 de febrero de 2010

EL DIABLITO

INTRODUCCIÓN

Los problemas conductuales son situaciones muy comunes en los grupos, muchas veces este problema inicia con un pequeño grupo de niños, incluso con uno solo, pero va creciedo conforme pasa el tiempo; el docente por su parte trata de implementar estrategias que conoce, pero si el problema persiste, estas estrategias tienden a agotarse, generando frustraciones hacia el profesor.

Considero que una parte importante para controlar la conducta de un grupo es crear conciencia en los niños sobre la importancia de la disciplina y sobre todo de una convivencia adecuada entre ellos mismos y con los profesores.

Esta histria tiene como objetivo hacer entender a los niños que los malos comportamientos y las bromas pueden parecer graciosas para quien las realiza, pero no para quien las recibe, y que este tipo de acciones puede llevar a consecuencias inesperadas, además de hacer énfasis en el detalle de ayudarse unos a otros y la buena convivencia.

EL DIABLITO

Había una vez un diablito muy travieso, le encantaban las bromas pesadas y burlarse de todas las personas, unas porque eran chaparritas, otras porque no tenían pelo, también porque usaban lentes, tenían lunares o la ropa que usaban no le gustaba.

Este diablito entraba a una escuela y se escondía muy bien para que no lo vieran y jugarle bromas a los niños que pasaban cerca de él, como ponerles el pie para que se cayeran, gritarles para asustarlos y hacerlos llorar, bajarle los pantalones a los niños o jalarles las faldas o el pelo a las niñas, aventarles papeles o piedritas, muchas bromas así sin importarle lo que sentían ellos. También se burlaba de las mochilas que llevaban, el color de los zapatos o del pelo, si eran flaquitos o gorditos, o si eran morenos o rubios, en fin, buscaba cualquier pretexto para burlarse o hacer bromas. Y cada vez que lo hacía y ver las caras enojadas o tristes de los niños, él solamente se burlaba y soltaba unas muy fuertes carcajadas.

Había en especial un niño al que molestaba más seguido, se llamaba Daniel y tenía muy poco pelo en su cabeza, por esa razón usaba una gorra, pero el Diablito se burlaba mucho de él y le jugaba muchas bromas, como quitarle la gorrita y correr para no regresársela.

Daniel y los demás niños ya no hallaban qué hacer, eran muchas burlas, y en una ocasión le dijeron que los dejara tranquilos, porque un día su conducta lo iba a meter en problemas, iba a necesitar ayuda y nadie le iba a querer ayuda, pero el Diablito sólo se reía de eso.

En una ocasión, el Diablito miró a un gato asustado arriba de un árbol de la escuela, y se le ocurrió cortar el árbol y hacerlo caer, para que el gato se asustara. Rápido fue a buscar algo con qué cortar, pero la broma le salió mal; al cortar, el árbol se le vino encima y el Diablito quedó atrapado entre las ramas, como si estuviera dentro de una cárcel.

Los demás niños se quisieron vengar y empezaron a burlarse de él, los niños le tiraban basuritas, y las niñas le pintaban la boca y le hacían peinados feos, y el Diablito sólo gritaba, se enojaba, y después simplemente pedía por favor que lo sacaran, pero los niños no le hacían caso.

Hasta que llegó Daniel y les dijo: ¡Alto, déjenlo! ¿Qué no ven que todos se están portando igual que él? así no vamos a solucionar las cosas, mejor hay que ayudarlo a salir de ahí, estoy seguro que si lo hacemos dejará de molestarnos.

Así que entre todos lograron cortar algunas ramas del árbol para que saliera de ahí. Después de ese día, el Diablito dejó de comportarse mal y se convirtió en amigo de los niños y de Daniel. Así que dejó de ser un Diablito.

sábado, 14 de noviembre de 2009

WANG HOU

INTRODUCCIÓN

Muchas veces, al tener un niño con dificultades de comunicación dentro del aula, pueden generarse situaciones que lo pueden poner en desventaja, tales como burlas, evasiones y actitudes de rechazo por parte de los compañeros. Muchas veces esto es resultado de una falta de conciencia por parte de los alumnos para entender la situación de su compañero.

Precisamente esta historia le da la oportunidad al docente de transmitir a los niños esa consciencia y comprensión hacia su compañero sin necesidad de exhibirlo; que no es fácil para él establecer una comunicación y que, desde luego, esa situación no es su culpa, y que en lugar de recibir un trato discriminatorio, lo que necesita es ser percibido como parte del grupo, al igual que cada uno de los demás integrantes.

Conviene al docente hacer algunas modificaciones en los nombres de los niños y en la nacionalidad del niño Chino, para evitar evidenciar a alguien.

WANG HOU

Wang Hou es un niño procedente de China, un país lejano donde se habla y se escribe muy diferente a la forma en que estamos acostumbrados. Wang llegó con su familia a México ya que su papá encontró una muy buena oportunidad de trabajo y se han venido a vivir.

Por fin llegó el día lunes, y Wang necesitaba ir a la escuela, así que empezó a ir a una escuela que le queda cerca de su nueva casa; como se habrán de imaginar, Wang hablaba muy diferente, sabía muy poco de español, y a veces no se le entendía bien lo que quería decir.

Al entrar a su nuevo grupo, se sintió muy contento, pero al pasar algunos días, algunos compañeros empezaron a no querer jugar con él, ya que a veces no entendía bien las reglas de los juegos, otros niños empezaron aburlarse por su forma de hablar, por eso, a Wang le empezó a dar tristeza cuando debía ir a su escuela, porque sus compañeros lo veían como un niño raro.

Había un niño en especial que se burlaba mucho de Wang, se llamaba Luís, y le inventaba nombres muy feos como Chino Cochino, Cara de Arroz y hasta creía que era tonto porque no sabía hablar bien el español, pero no entendía que él venía de otro lugar muy diferente.

Wang le decía como podía que no se burlara, que no era tonto, que si no hablaba bien era porque estaba acostumbrado a su país China y que su nueva ciudad es algo muy nuevo. Pero Luís le seguía diciendo muchas cosas malas y no entendía a Wang.

Así siguieron algunos días y Luís seguía molestando a Wang, que poco a poco dejó de gustarle ir a su escuela. Pasando más días, se acercaba el cumpleaños de Wang, así que sus papás le dijeron que invitara a sus compañeros porque querían hacerle una gran fiesta de cumpleaños, y que tal vez así se ganaría algunos amigos.

Wang pasó una semana completa haciendo las invitaciones para sus compañeros, y dos días antes de la fiesta entregó las invitaciones, y también le dio la una a Luís, y le dijo que aunque no se ha portado bien con él, de todos modos le gustaría que fuera a la fiesta y conociera su casa.

Al fin llegó el día de la fiesta y Wang esperaba a sus compañeros, pero solamente fueron algunos de ellos, incluyendo a Luís que tenía pensado jugarle una broma a Wang, sin embargo, se llevó una gran sorpresa. Al entrar a la casa de Wang, observó una casa muy diferente a las de los otros niños, todo estaba en chino, letreros escritos en chino, lámparas chinas, tapetes, dibujos de dragones, hasta la comida era china, y claro, la familia de Wang hablaba en chino y claro, Luís no entendía y no podía comunicarse.

Cuando quería tomar agua, cuando quería ir al baño, cuando quería platicar, cuando quería hacer cualquier cosa le costaba mucho trabajo porque todos hablaban en chino, y lo mismo le pasó a los otros niños que fueron a la fiesta, pronto se empezaron a sentir mal porque se sentían en un mundo muy extraño, todo era diferente, y comprendieron que así se sentía Wang cuando empezó a ir a su nueva escuela, no era culpa de ellos, ni eran tontos, simplemente era algo muy diferente.

Al día siguiente, los niños, en especial Luís, le pidieron una disculpa a Wang y prometieron no burlarse de él otra vez ni decirle nombres feos; pasando un tiempo, los niños ya querían a Wang y no sólo eso, Wang empezó a aprender mejor el español, y los otros niños aprendieron un poco del Chino, por lo que su comunicación y amistad mejoró mucho. Wang también fue invitado a las fiestas de los demás niños y de esta forma, le volvió a gustar la escuela.

jueves, 8 de octubre de 2009

EL DIENTE DE ABEL

Abel es un niño de 6 años que le gusta mucho jugar y platicar con otros niños de su edad. Algo que le encanta es visitar a su tía Dina, y a sus primos Saúl y Mary, porque siempre se divierte mucho jugando con ellos. Como su prima Mary es la mayor de los 3, siempre tiene cosas nuevas de qué hablar, por eso platica mucho con ella.

Un día, la tía de Abel lo invitó a su casa a comer tamales que ella misma hizo, a él le gusta la forma en que cocina la tía Dina, así que fue de visita saliendo de la escuela. Una vez llegando a casa de la tía, los niños dejaron sus mochilas y esperaron a que todo estuviera listo, hasta que por fin la tía Dina les hablo.

"Ya está lista la comida" les gritó y todos rápido se sentaron alrededor de la mesa. Cada quien escogió su tamal y empezaron a comer; de pronto, Abel sintió que algo raro estaba pasando en su boca cuando masticaba el último bocado. Se le había aflojado un diente, y un poco asustado y apenado se quedó callado y siguió comiendo muy despacio.

Ya que terminaron, se sentaron a jugar y les dijo a sus primos que sentía un diente flojo, ¿Se me va a caer? ¿Me va a salir otro? ¿Me voy a quedar chimuelo? Pero esta vez Mary no supo cómo explicarle, y tampoco Saúl, así que Abel se quedó pensando un buen rato sobre eso.

Ya llegando a su casa siguió pensando mucho pero no decía lo que sentía, le daba pena, hasta que se quedó dormido.

A la mañana siguiente se llevó una sorpresa no muy agradable, sentía algo duro en su mano, era algo blanco y pequeño, era un diente, rápido se tocó en su boca y sintió que algo le faltaba, el diente se le había caído justo en su mano.

"Mamá" gritó un poco asustado, "qué es esto, me falta un diente, mirá".

"No te preocupes" le dijo su mamá, "a todos nos pasa eso; cuando somos niños a todos se nos caen los dientes, observa a tus compañeros y verás que a muchos les faltan dientes, cuando salgas de la escuela te voy a llevar con un dentista para que te vea."

Ya en la escuela, Abel observó lo que le dijo su mamá, muchos niños y niñas con dientes flojitos, y algunos más, con algún diente faltante. Pero le preocupaba lo del dentista, había escuchado cosas terribles sobre los dentistas, por lo que seguía un poco nervioso.

Cuando salió de la escuela, lo llevó su mamá al dentista, y se dio cuenta de que lo que decían no era verdad, porque los dentistas son doctores que cuidan de los dientes de las personas y los niños. El dentista le explicó que todos los niños tienen 20 dientes temporales, que se llaman dientes de leche, y en algún momento se deben de caer, porque cuando un niño crece, esos dientes estarían demasiado chicos para el tamaño de la boca y no podría masticar bien la comida, por eso es necesario que salgan dientes nuevos, llamados dientes permanentes, porque esos ya no se caeny son más fuertes.

También le explicó que los dientes de leche son importantes porque guardan el lugar que van a ocupar los dientes nuevos, y que no todos los dientes se caen al mismo tiempo, sino que tarda varios años para que todos los dientes sean cambiados por nuevos.

Los dientes nuevos se van formando debajo de los dientes de leche, y cuando ya están listos para salir, empiezan a empujar a los dientes de leche hasta que se caen y dejan un espacio listo. Al final serán 32 dientes permanentes.

Abel salió del consultosio más tranquilo y muy contento, porque sabía que no se iba a quedar chimuelo y, además, tenía algo nuevo qué contarle a su prima Mary la próxima vez que lo invitaran a casa de su tía Dina.

jueves, 21 de mayo de 2009

EL MERCADER AVARO

Había una vez, un mercader muy avaro que tenía un asno  que hacía trabajar duramente para transportar sus mercancías; para ahorrarse la comida de su asno, le cubría la cabeza con una piel de león y como la gente huía asustada, el asno podía comer tranquilo en los campos de alfalfa.

Un día los campesinos decidieron armarse de palos y enfrentarse al león. El pobre asno dejó de comer y rebuznó espantado al ver a tanta gente amenazando. 

-Es un burro -dijeron los campesinos.

El pobre asno comenzó a correr asustado de regreso donde estaba el mercader avaro.

-Sigámoslo y descubriremos al culpable.- dijeron las personas.

El asno llegó con su amo, y tras él llegaron los campesinos armados con sus palos dándole tal paliza al avaro, que en varios días no pudo moverse.

Desde entonces, el mercader comenzó a comprarle su propia alfalfa al asno.

LA GALLINA Y EL TRIGO

Había una vez, una gallina que se encontró un grano de trigo, y decidió sembrarlo, por lo que buscó ayuda con los demás animales.

- ¿Quién sembrará este grano de trigo?- Preguntó la gallina.
- Yo no - Dijo el gallo.
- Yo no - Dijo el pato.
- Yo no - Dijo la vaca.
- Yo no - Dijo el cerdo.
-Pues entonces lo haré yo- Dijo la gallina, y buscó un sitio dónde sembrar el grano de trigo.

Después de unos días, del grano empezó a crecer una planta de trigo, y junto a las lluvias y el brillo del Sol, la planta pronto estuvo madura y llena de granos de trigo.

- ¿Quién cortará todos esos granos de trigo? - Preguntó la gallina.
- Yo no - Dijo el gallo.
- Yo no - Dijo el pato.
- Yo no - Dijo la vaca.
- Yo no - Dijo el cerdo.
-Pues entonces lo haré yo- Dijo la gallina, y cortó muchos granos de trigo de la planta.

- ¿Quién trillará el trigo? - Preguntó la gallina.(posiblemente sea necesario explicar qué significa trillar)
- Yo no - Dijo el gallo.
- Yo no - Dijo el pato.
- Yo no - Dijo la vaca.
- Yo no - Dijo el cerdo.
-Pues entonces lo haré yo- Dijo la gallina, y comenzó a trillar todo el trigo.

Una vez listo, fue necesario convertir ese trigo en harina, para eso, se necesita la ayuda de un molino.

- ¿Quién llevará todo este trigo al molino? - Preguntó la gallina.
- Yo no - Dijo el gallo.
- Yo no - Dijo el pato.
- Yo no - Dijo la vaca.
- Yo no - Dijo el cerdo.
-Pues entonces lo haré yo- Dijo la gallina, y llevó el trigo al molino.

Pronto, la gallina regresó con un costal lleno de harina.

- ¿Quién amasará esta harina? - Preguntó la gallina.
- Yo no - Dijo el gallo.
- Yo no - Dijo el pato.
- Yo no - Dijo la vaca.
- Yo no - Dijo el cerdo.
-Pues entonces lo haré yo- Dijo la gallina, y amasó la harina, obteniendo un buen montón de masa de trigo listo para convertirse en pan.

- ¿Quién cuidará la masa de trigo mientras se hornea? - Preguntó la gallina.
- Yo no - Dijo el gallo.
- Yo no - Dijo el pato.
- Yo no - Dijo la vaca.
- Yo no - Dijo el cerdo.
-Pues entonces lo haré yo- Dijo la gallina, y metió la masa de trigo dentro del horno.

Después de un rato, la gallina ya tenía listo una gran pieza de pan caliente y listo para comer.

- ¿Quién quiere comer pan? - Preguntó la gallina.
- Yo - Dijo el gallo.
- Yo - Dijo el pato.
- Yo - Dijo la vaca.
- Yo - Dijo el cerdo.
-Pues no, como no me ayudaron, no les doy - Dijo la gallina, y cortó muchos pedazos de pan que repartió a sus pollitos.

Este cuento en su versión original, por lo menos en la fuente donde lo encontré, se llama LA GALLINITA COLORADA, pero hice algunas modificaciones en el título y cambiando algunos animales, adaptándo el cuento a unos dibujos de granja que tengo, la versión original está en: http://usuarios.lycos.es/montes_3/index526.htm

martes, 5 de mayo de 2009

PANTALONES MOJADOS


Hugo de siete años está ubicado en su pupitre y, de repente, hay un charco a sus pies y a parte de adelante de sus pantalones está mojada.

Piensa que su corazón se va a detener porque no puede imaginarse como esto pudo haber sucedido. Nunca antes le había pasado. Y sabe que cuando los niños se den cuenta no habrá final. Cuando las niñas se den cuenta, no volverán a hablarle mientras viva.

El niño piensa que su corazón se va a detener; agacha la cabeza y dice en silencio:

- Querido Dios, esta es una emergencia, necesito ayuda ahora, dentro de cinco minutos estoy muerto. -

Al levantar la cabeza después de su oración ve venir a la maestra con una mirada que dice que ha sido descubierto.

Mientras la profesora camina hacia él, un compañero de nombre David va cargando un pez dorado en un acuario lleno de agua.

David se tropieza frente a la profesora e inexplicablemente derrama toda el agua, mojando el asiento y la ropa de Hugo.

Hugo aparenta estar sorprendido por eso, pero al mismo tiempo está diciendo dentro de sí:

- Gracias, Señor. Gracias. -

Ahora, de repente, en lugar de ser ridiculizado, el niño es objeto de simpatía. La profesora lo lleva rápidamente abajo y le pone unos shorts de gimnasia mientras se secan sus pantalones.

Todos los otros niños están arrodillados limpiando alrededor de su pupitre. La simpatía es maravillosa. Pero como así es la vida, el ridículo que le habría tocado enfrentar fue pasadosobre alguien más:

David.

Él trata de ayudar, pero le dicen que se quite:

- Has hecho suficiente, eres muy torpe. -

Al final de la clase, mientras están esperando el autobus, Hugo se dirige a David y, en un murmullo dice:

- Lo hiciste a propósito, ¿verdad? -

David le responde también en un murmullo:

- Yo también me hice pipí en los pantalones una vez. -


Nunca dejes pasar las oportunidades de hacer el bien a quienes siempre están alrededor de tí. Todos y cada uno de nosotros en algún momento hemos pasando por momentos difíciles, y posiblemente también ahora mismo. Siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte.